Siguen allí en el cuarto contiguo, descansando, ojos pesados, recuerdos vagos, luces que se apagan y focos que se funden en el chasquido del interruptor, un trago en medio de la oscuridad, meditación pausada, fraude gritarían algunos, en realidad no creo que importe mucho, aguanta, revive, no tengas miedo, que la vergüenza no sea una herramienta, una arma para disparar sin pensar, deja que el cielo y las estrellas te den consejos, que la vida misma te de lo que necesitas sin llamar a tus demonios, levántate y camina hasta la imaginación que te hace fluir en medio de los zoombies, de la cotidianeidad, la misma que te mantiene despierto y sudoroso por las noches, en vela, tratando de encontrar el por qué, ya está aquí, en medio de tu ropa sucia, de tu cepillo de dientes que cada mañana miras de re ojo en el espejo mientras lloras tus decisiones y temes a ti mismo, la sensación de un suicidio lento que te da un Domingo al atardecer…JMR
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